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La resistencia del Atlético de Madrid ha perecido

El poderío parece haber caído. La resistencia sucumbió. El Atlético ha perecido.

El Atlético de Madrid se ha complicado al quedar con pie y medio fuera de la Champions League. La Champions se aleja, y el Atlético se aferra a un milagro para seguir en competencia.

Hoy se vio un Atlético de Madrid totalmente desfigurado, incapaz de ganar a Qarabag, equipo campeón de Azerbaiyán, al que los colchoneros no pudieron superar. Lo que llama la atención de una potencia acostumbrada a llegar hasta las etapas finales y a ser una piedra en el zapato de grandes equipos.

Los colchoneros salieron al campo decididos a llevarse el encuentro, a coger el toro por las astas. Pero estos no encontrarían manera de perforar a una ordenada defensa azerbaiyana. El Atlético no tenía ideas, verticalizando el juego, con pelotas largas en busca de la victoria y de paso la tranquilidad para seguir peleando la clasificación en la Champions.

Pero los azerbaiyanos darían la sorpresa y al minuto 40 lograrían imponerse con un tanto de Michel que detenía los corazones de los hinchas colchoneros y ponía el partido cuesta arriba al equipo del Cholo Simeone que se iba al descanso con la desazón que se quedaban fuera de la Liga de Campeones.

Luego de un buen café cargado en el entretiempo, los de Simeone saltaron al campo dispuestos a remontar el marcador y a los 56 minutos, el argentino Diego Perotti ponía el empate y devolvía el corazón y las esperanzas a una afición que volvía a alentar como si el corazón lo tuvieran en la boca y sin temor a quedar sin voz.

El Atlético se había echado a jugar dispuesto a sacar los tres puntos que le permitan soñar y alejar el fantasma de quedar fuera de la Champions League, de regresar tan temprano a casa y sin dejar huella en esta temporada. El partido era un asedio rojiblanco, pero que no alcanzó a los colchoneros que no supieron aprovechar la superioridad tras la expulsión de Pedro Enrique al minuto 58.

En los últimos 30 minutos veríamos a un Atlético buscando el partido pero más por corazón que por convicción. La desesperación se apoderaba de los madrileños y al minuto 87 saldría expulsado Savic por doble amarilla. El Qarabag defendía con sus diez jugadores en su campo sin saber cómo sacar el balón y el Atlético sin saber cómo encajar en las redes.

El Atlético de Madrid se resignó a su suerte, triste suerte, y por ahora solo le queda creer en un milagro para poder seguir soñando con la Champions League.

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